La inteligencia artificial (IA) se utiliza en investigación para procesar grandes volúmenes de datos, identificar patrones, automatizar análisis complejos y acelerar descubrimientos en diversas disciplinas. Herramientas basadas en IA, como algoritmos de aprendizaje automático y procesamiento de lenguaje natural, facilitan tareas como la revisión de literatura, generación de hipótesis, simulaciones, y visualización de resultados. Su implementación optimiza el tiempo y recursos, permitiendo a los investigadores enfocarse en aspectos estratégicos y creativos de sus proyectos.